¿Estaba a dieta, pero un día no pudo resistirse a las deliciosas golosinas de la cena de fin de año o comidas de días festivos (Navidad y Año Nuevo)? Llegó enero, y con ello más tentaciones y otros sofocos durante el año: ¿tensión pre menstrual, cumpleaños, la hora feliz con los compañeros del trabajo...?

Si nos detenemos a pensar, siempre tenemos una excusa para saltarse la dieta. Pretextos no le faltan. En medio de esta confusión ¿qué hacer?, En primer lugar tiene que preguntarse si durante todo este tiempo le a valido la pena. Hay que sopesar en la balanza si vale la pena todo el esfuerzo hecho en todo este tiempo. Pensar en la meta. Si la respuesta es "sí, vale la pena", entonces siga adelante.

Hay que tener en cuenta que un desliz puede suceder, que son parte de la vida. La idea de "voy a dejar pasar tal plazo para empezar (dieta o entrenamiento)" es una ilusión. Siempre habrá un retroceso u otro, esto es normal. Tenga en cuenta que lo más importante no es hacer de la dejadez un hábito. Piense en ello como un episodio aislado. No deje pasar la noche del viernes para perpetuar un fin de semana de malas comidas. No deje que la falta de entrenamiento los lunes sea a su vez una excusa para no ir al gimnasio durante los siguientes días.

¿Que salió mal? ¡Recapacite! ¿Se ha caído? ¡Levántese! ¿Lo ha estropeado todo? ¡Arréglelo! La clave es tener la fuerza de voluntad suficiente para continuar en el camino del éxito, por más que las piedras del camino hagan que se caiga dos veces.

Al comienzo de la dieta y del estilo de vida cambiante hay una aceleración en el metabolismo, causando una gran pérdida de peso. Con el tiempo se vuelve cada vez más difícil perder grasa. Esto se debe a los niveles más bajos de leptina (regulador del hambre y del metabolismo del cuerpo), por lo tanto, se queman menos calorías. Ya que hay una gran acumulación de grasa corporal, y se han agotado las células de grasa. Hay una disminución en el metabolismo y en consecuencia la reducción de la quema de la grasa corporal.

Hay una práctica que algunos hacemos para mantener este “equilibrio mental”. El Trash Day” traducido seria “El día basura” se ha convertido en una práctica común para las personas que viven con restricciones dietéticas. Si ha llegado a su objetivo y esta en el mantenimiento de su masa corporal, puede permitirse el lujo de huir de la dieta por un día a la semana.

De hecho, esta práctica implica mucho más la parte psicológica. Sería como un "premio" por haber seguido una dieta restringida durante toda la semana. Sin embargo, debemos estar alerta a las expectativas generadas antes del "gran día”, el consumir alimentos con alto contenido en azúcar y grasa, porque puede ocurrir fácilmente un gran exagero, que conduce a la ansiedad e incluso puede causar graves trastornos de la alimentación.

Es importante dejar claro que no estoy de acuerdo con un día entero comiendo sólo "basura". Lo que si defiendo es las dos comidas de este día en el rango de 7 a 10 días, con un adicional de 500-1200 calorías y respetando las intolerancias alimentarias de cada uno.

Cuando indico las "comidas libres" suelo aumentar la cantidad de alimento que el paciente ya esté usando y añadir un poco de dulces en pequeñas cantidades.

 

Por lo tanto, es evidente que el "deslizamiento" de la dieta es normal, nos ayuda a mantener la vida social y no nos hace rehenes de nuestros alimentos, por lo que también es parte de la vida

sana. Pero siempre con cuidado de no hacer que este "escape" se transforme en un evento, y eventualmente conduzca a actos de compulsión.

Y un consejo muy importante, en mi caso utilizo una balanza completa en mi casa que hace mediciones del peso como de la grasa corporal, lo que es mucho más completo para nuestro control. Si, ya lo sé que es más cara…, pero puedes conseguirla en webs de segunda mano como Compra-venta.es. Siempre hay alguien que o ha comprado algo mejor o ya ha alcanzado su objetivo J